Entonces
yo les comento que vos
derrochas dulzura, y ese rasgo en tu hermosura
produce
una envidia sana. Menos mal que no les cuento lo que hacemos en la cama. Me enloquece tu mirada, me
atropello con tus labios y entre salivas resbala el mensaje de los sabios. Tus
ojos entrecerrados parecen mirar lo
eterno, rodando desaforados burlamos noches de invierno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario