viernes, 23 de marzo de 2012

Debe ser la locura de este amor imprudente, que me ata sin cura a tu falda inocente, que me mantiene a oscuras del delirio inminente de cambiar tu figura por otra diferente…me amarré a tu cintura, y aunque hable la gente, no te cambio por nada. Si conozco un buen día, una dama exquisita, frenare la osadía de ofrecerle una cita, si cavalgo el tranvía de esta vida infinita… no comparto mi almohada y aunque nada me quita, no te cambio por nada. Tengo el alma adiestrada y aunque el ego me invita, no te cambio por nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario