Tenemos derecho a crecer y a equivocarnos. A que nos den un abrazo si regresamos destruidos o que nos llenen de besos si acertamos el camino. Porque nuestra obligación primera es con nosotros mismos.
La vida no es sencilla ni predecible y nos obliga muchas veces a tomar nuestras propias decisiones. Sentimos que se nos acelera el pulso, que nos llenamos de pasión, que caminamos al borde del abismo.
La vida no es sencilla ni predecible y nos obliga muchas veces a tomar nuestras propias decisiones. Sentimos que se nos acelera el pulso, que nos llenamos de pasión, que caminamos al borde del abismo.

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